Rita, la voz que sigue viva

Texto: Xavier Castillo

“Uno siempre tiene que hacer lo que tu espíritu te pide” .- Rita Guerrero.

Pocos son los músicos que logran respetar su propia esencia hasta el final; Rita Guerrero no sólo representó esa forma, cabe aclarar que antes de ser músico, Rita era actriz y amaba el teatro más que a su propia existencia. Santa Sabina comenzó como un grupo teatral, que al no obtener los resultados esperados, optaron por transmitir su arte mediante la música.

Un tipo de música que no se digería fácilmente, mas bien, provocaba “pensar mucho”, pero precisamente eso era lo interesante. Poemas convertidos en canciones, historias de vampiros, de oscuridad, de ciencia ficción… Santa Sabina representó la voz de alguna que otra subcultura queriéndose rebelar a lo establecido, queriéndose mostrar, queriendo un espacio en un país donde lo “pegajoso” y “comercial” era el pan de cada día.

Mucho se ha hablado de Rita como una revolucionaria que cambió la escena del rock mexicano y hasta latinoamericano, personalmente, no creo que Rita haya querido todo esto; Ella no buscaba ser un icono o una bandera, ella no se autodenominaba como una leyenda y mucho menos como una diva del rock. Realmente no lo era.

Ella se acercaba a la gente, la escuchaba, se alimentaba de todas las intensidades y “azotadas” (como decía ella) de los jóvenes queriendo ser escuchados. Esas son las verdaderas revolucionarias, los que perciben la sensibilidad de otros y se permiten crear cambios mediante ello, las que quieren una plática con la mayor cantidad de personas y no una entrevista con un medio masivo. A todo ello, le sumamos los diversos proyectos de Rita ajenos al “ojo público”; su pasión por el arte barroco, el mundo árabe, la poesía antigua y muchos otros intereses que pocos conocen pero que hacían de Rita una mujer llena de cultura y conocimiento. Su pasión por transmitir la llevó a dar clases de arte en algunas universidades y como toda profesional, a pesar de su terrible enfermedad, Rita nunca abandonó a sus alumnos ni a su trabajo.

Lejos del morbo que se podría entender al hablar de su enfermedad, tocaré el punto de la lucha, una lucha donde ella se mantuvo hasta el final. En la vida hay cosas inevitables y que no logramos entender nunca, y uno puede pensar: ¿Fue justo lo que le pasó?, pues no, no fue justo pero era su destino. Muchos nos seguimos consolado con sus discos y otros, más intensos, la seguimos trayendo a la vida cantando con ella. Me quedé con unas ganas inmensas de verla en vivo, de tomarme una foto, pedirle un autógrafo, pero más que eso, me quedé con ganas de decirle en persona lo mucho que ha inspirado varios de mis escritos. Ya algún día se lo diré de frente.

Rita no sólo era una cantante o compositora, no sólo era un músico. Rita era la voz, la poesía y el arte de un México sediento de victoria, Rita fue la guerrera que la permitió, y personalmente, soy de la idea de que necesitamos más mujeres y hombres como ella, personas que aunque ya no esten aquí sigan muy presentes, porque si de algo estoy seguro es que la voz de Rita se mantiene viva y lo estará por mucho tiempo más.

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