Texto: Alejandra Estepa
Fotos: Belén Ramella
Una vez más, Vuela el Pez abre sus puertas a bellas experiencias. A modo de contexto, quiero confesar que la primera vez que tuve el agrado (por puro destino) de escuchar en vivo a Clara, me sacó lágrimas. Reacciones así merecen mi atención. En un show acústico de piano y loop station, como proyecto paralelo a su hermosa banda Valeu!, Clara Besfamille se presenta como solista.
Ante todo, en su música abunda la sensibilidad. Escribe en inglés y en español, y juega con la métrica y las miles de facetas de su voz, ese canal servicial donde se enlazan sus influencias de forma homogénea para transmitir y calar huesos.
El resultado es redondo y contundente. Canta y toca como lo hace alguien que se hace preguntas en el camino y se dedica a responderlas; ella enfrenta miedos y los transforma, y esa sinceridad se agradece. Es la música que brota de una persona ocupada en explorarse para sacar lo mejor de sí.
En un recital breve, el aire se condensa por momentos y el cuerpo vibra en otros. Un resultado “redondo” quiere decir que todo tiene sentido: desde su verborrágico “Grito de guerra”, de letra tupida para oídos atentos, hasta su correctamente autodenominado hit “Puedo“, gran himno de superación. La gema escondida es el cover desgarrador de “Avientame” de Café Tacvba; la consigna explícita es “quiero que lloren” porque Clara bien sabe que en canciones así la emoción está a la orden del día.
Nos envuelven miles de voces en un loop mágico llegando al final. Nos quedamos con ganas de más pero esa es la idea: esperar ansiosos el próximo encuentro que no tardará en llegar.
Queda extendida la invitación a conocerla, lo bueno siempre se comparte.



