Texto, fotos y vídeos por: Xavier Castillo
En el Zinco Jazz Club existía una esencia sublime y, al mismo tiempo, de ansiedad en la espera de NataliaLafourcade. Las personas ahí reunidas (no más de 100) disfrutaban de algún vino tinto, un martini color rosa o verde, un tequila ardiente, o bien, una simple cerveza, cuando cerca de las 11 pm, Natalia apareció caminando por el lugar, sin pretensiones ni actitud de rockstar, más bien algo tímida y feliz.
De ojos grandes, vestida de negro, zapatos de charol y cabello castaño, Natalia perdió la timidez segundos después de sus primeras palabras: “Buenas noches, gracias por venir”. Comenzó con Fever y los asistentes se mostraban emocionados con la versión de Natalia.
“Está muy chido volver a tocar aquí en el Zinco”. Natalia saludó a sus fans, pidió mezcal y se dispuso a entonar las siguientes 20 canciones que interpretaría;
“No Viniste se la escribí a un date que tuve de 7 años, pero nunca fue mi novio. El venía a verme los domingos, ahora entiendo que era porque los domingos es cuando la gente se siente más sola, pero eran maravillosos esos domingos”. Dijo Natalia en tono melancólico.
Le siguieron la clásica Amarte Duele, Un Pato, Tiempo al viento, Hora de compartir, Duele y Casa. Para Cursis Melodías invitó a Juan Manuel Torreblanca, quien estaba entre el público, a cantar con ella.
“Niño Hojas la compuse en Canadá. Me fui a aprender inglés y a alejarme un poco de las composiciones pero lo único que hice allá fue componer, se la escribí a un amor platónico que tuve en aquel lugar”.
Natalia fue noble al interpretar sus mejores canciones y atender las peticiones del público. Conforme se iba acercando el final del concierto y mientras el mezcal hacía efecto, Natalia confesaba, tras cada canción, el motivo por el que las hizo.
“Ella es Bonita la escribí porque mi date de 7 años no se decidía entre otra chava o yo. Ella era muy guapa y al final se decidió por ella”. Fue emotivo, Natalia dejaba expuestos sentimientos personales que permitían al público identificarse.
Sentada frente al piano y después de despedirse con Azul, el público quería más: “¡Elefantes!, ¡Piel Canela!, ¡En el 2000!”, La gente solicitaba canciones que ciertamente habían faltado.
“Sé que esperan muchas canciones pero les voy a tocar la que me da la gana”. Natalia cerró este acústico con una sensible versión de Mañana Olvidaré, con ojos llorosos y tomándose el último trago de mezcal, Natalia se despidió del público saludándolos, tomándose fotos y compartiendo mucho más que dos horas de buena música.
Les dejamos la muestra fotográfica y algunos videos para que vean lo que se perdieron:
(Todas las fotos en nuestro Facebook: http://www.facebook.com/LaGuitarradeEly)







No se por que pero la historia de Niño Hojas.. ya me la imaginaba que era si hahaha! y justo en la letra te das cuenta que fue hecha en canada.
jejeje si pero yo vi en una entrevista que ese chavo era su mejor amigo pero que preferia su amistad a un amor que luego se olvida
Me hubiese encantado estar sentado ahì presenciando a Natalia interpretando ‘Mañana olvidare’